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9. La valorización de todas las formas del conocimiento

Estos son tiempos de grandes descubrimientos científicos
de desarrollo vertiginoso de la ciencia y el conocimiento
pero también son tiempos
en que el conocimiento estrecha cada vez más sus lazos con el poder.
La tecnología se transforma en un instrumento de dominación del hombre
de destrucción de la naturaleza
y es definitivamente negada a los pobres.

Las clases dominantes
profundizan día a día un concepto selectivo de la educación.
Crean sus escuelas y universidades la primera clase
para los que dirigen y gobiernan en esta sociedad
para los que dominan y explotan en esta sociedad
y para los otros
para las grandes mayorías excluídas
sólo dejan acceso a la capacitación
a esa forma de instrucción específica y masiva
que transforma al hombre en un anónimo engranaje
del proceso productivo
del ciclo de acumulación del capital.

Las clases dominantes niegan el conocimiento
porque el conocimiento en manos del hombre de trabajo
en manos del hombre conciente y solidario
se transforma en un poderoso instrumento de liberación.

No es posible construír la libertad
No es posible desarrollar la conciencia de nuestras necesidades
sin un conocimiento profundo de la realidad.
Por eso la revolución debe abrirse a todas las formas del conocimiento
abrirse a todas las experiencias
a través de las cuales el hombre se relaciona con su entorno
lo conoce
lo transforma
se transforma a sí mismo
y definitivamente aprende
y desarrolla su conciencia
y construye su verdadera libertad.

La valoración del marxismo es esencial para la revolución
el materialismo dialéctico
el materialismo histórico
y todas las formas de conocimiento derivadas del marxismo original
refuerzan hoy su carácter de valiosos instrumentos
para el conocimiento de la realidad.
Pero estamos hablando del marxismo original
de ese marxismo filosófico libertario
que contuvo en su esencia el sentido del cambio y de la evolución
enseñandonos a encontrar en la duda
en la incertidumbre
en el permanente cuestionamiento de nuestras creencias
el camino más enriquecedor
para el conocimiento de la sociedad y del hombre.

La valoración del pensamiento cristiano es esencial para la revolución
aún cuando es necesario aclarar
que no estamos hablando de esas formas de cristianismo
que hace largo tiempo en la historia de la humanidad
se han alejado de su concepción original.
No estamos hablando del Santo Oficio
que quemó en la hoguera el arte y a la ciencia.
No estamos hablando de esa iglesia estrechamente asociada al poder
que se enriqueció bendiciendo los crímenes del conquistador.
No estamos hablando de ese cáliz hecho con el otro traído de ultramar
manchado con la sangre de América.

Estamos hablando de ese cristianismo
que ha acompañado y consolado a los pobres y los humildes
por más de dos mil años
llegando a ser parte esencial de su forma de ver el mundo y el universo.
Estamos hablando
de un importante sector de los pobres y los marginados de todos los tiempos
que han encontrado en el Evangelio
un poderoso mensaje de solidaridad y humanidad.
Estamos hablando de los curas y pastores pobres
que desde esta América sufriente
han revitalizado el pensamiento cristiano
rescatándolo de las manos mimadas de la riqueza y el poder
para lanzar al mundo un sólido mensaje de humildad y amor.
Estamos hablando de la Teología de la Liberación.
Aprender de ese pensamiento cristiano es esencial para la revolución.

El ciclo histórico de lucha popular que ha concluído
es también el final
de una forma de entender el mundo y el Universo
el final de un pensamiento folosófico
sustentado en una era de descubrimientos científicos
donde brillaron con luz imperecedera
Newton Darwin Marx entre otros muchos
cambiando para siempre el curso de la historia
pero no por ello escapando a las leyes del cambio y la evolución.

El final de ese ciclo histórico
es también la respuesta retardada a un cambio sustancial
en la visión que el hombre desarrolla de sí mismo y de su entorno
de sus definiciones del tiempo el espacio y la energía
de sus definiciones de lo objetivo y lo subjetivo
de sus definiciones del universo.
Cambio cuyas raíces ya fueron sembradas hace por lo menos 50 años atrás
por Einstein
por señalar tan solo a uno de sus más destacados labradores.
Conocer y valorizar todas las formas del pensamiento científico
es esencial para la revolución.

La valorización del conocimiento empírico de la realidad
de ese conocimiento que el hombre obtiene
a través de su trabajo
de su relación cotidiana con la naturaleza y sus semejantes
debe tener espacio de expresión
en el proyecto revolucionario de los pobres
aportando síntesis del conocimiento humano
que van más allá de los límites impuestos por la ciencia y la razón.
Así mismo el desarrollo y fortalecimiento de la creación artística
aporta con nuevos lenguajes y visiones que amplían y profundizan el
conocimiento
y enriquecen la vida cotidiana del hombre.

La historia social ha evolucionado
y definitivamente nuevas formas del conocimiento de la realidad
se instalan entre nosotros con importancia estratégica.


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