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LA DESREGULACIÓN
DEL MERCADO DEL TRABAJO
ASEGURA LA FLEXIBILIDAD NECESARIA
PARA QUE EL CAPITAL
CUENTE CON CONDICIONES FAVORABLES
PARA SU DESARROLLO

Las relaciones laborales consagradas en el actual Código del Trabajo
están destinadas a permitir al empresario enfrentar con éxito
desde el punto de vista de sus intereses
las nuevas condiciones surgidas de los cambios ocurridos en la economía mundial
y su reflejo en la economía del país
Los cambios tecnológicos, el aumento de la competencia, la mayor variabilidad de los mercados,
junto a los altos índices de desempleo y la virtual destrucción del movimiento sindical
son elementos que se conjugan para transformar profundamente
la estructura tradicional del mercado del trabajo
dando paso a una serie de nuevas prácticas de empleo
que finalmente se ven reflejadas
en la conformación de un núcleo cada vez más reducido
de trabajadores asalariados permanentes altamente calificados y bien remunerados
junto al aumento del número de trabajores que tienen acceso a trabajos inestables
poco calificados con menor remuneración y con precarias condiciones laborales.

El código laboral vigente
asegura al capitalista al menos tres tipos básicos de flexibilidad en la relación laboral
los que constituyen un instrumento sustancial para alcanzar la necesaria competividad
que exige la lógica implacable del mercado

La flexibilidad salarial
que busca terminar con la fijación de los salarios, con el salario mínimo
y con toda carga permanente vinculada al empleo
asociando cada vez más directamente las remuneraciones a la productividad alcanzada por
el trabajador, estirando la jornada laboral y elevando las metas de producción.

La flexibilidad numérica
que busca liberar al empresario de las obligaciones que le imponen los convenios
colectivos en relación a los costos de despido e indemnizaciones
ampliando la utilización del trabajo eventual temporero, el contrato a tiempo parcial,
la subcontratación y el trabajo domiciliario
disponiendo de una fuerza de trabajo numéricamente variable
según las necesidades que el mercado imponga
trasladando los costos de desempleo, previsión y seguridad laboral al trabajador.

La flexibilidad funcional
que permite al empresario reorganizar permanentemente el proceso de trabajo
mediante el empleo de trabajadores polivalentes
que trás la ampliación de la descripción de las tareas
adquieren gran movilidad dentro del proceso productivo.
Buscando liberar al empresario de toda forma de dependencia
que le pueda generar la experiencia o capacitación de su fuerza laboral

La capacidad de presión del empleador y la inestabilidad laboral
en buena medida está sustentada en la flexibilidad funcional
de la mano de obra empleada.

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